19 de noviembre de 2009

EL ETÉREO COMPROMISO DE NACHA GUEVARA

Nacha Guevara se presentó como candidata a legisladora nacional por el Frente para la Victoria en las elecciones del 28 de Junio, siendo votada, esto es, elegida para que asumiera la diputación en el congreso federal representando al conjunto ciudadano.

Durante la campaña hizo alarde acerca de los proyectos que presentaría y las ganas que tenía de trabajar y comprometerse por el país, todo ello envuelto en un sesgo romántico porque ante cada alocución se emocionaba hasta las lágrimas.

Su aguerrido discurso en pos de consolidar un modelo, la necesidad que la ciudadanía no se equivoque sufragando por una alianza que no sea la oficialista quedó hecho una quimera porque, ahora, a la buena señora se le canta no asumir. ¿ Qué fácil, no ?

Lo verdaderamente grave es esa falta de apego a la verdad, al compromiso de la palabra, el desdecirse impûdicamente. De un día al otro desvanece lo que sostuvo con ahínco durante meses.

No es el primer candidato que decide no asumir (esto se da en el marco de las candidaturas testimoniales), pero lo que llama la atención es que, habiéndose diferenciado una y otra vez del político tradicional ¨despreocupado por el pueblo¨y que repitiera sentirse harta de la gente que sólo critica y no se compromete, ahora ella toma la misma posición con una liviandad admirable, sólo alegando ¨razones personales¨, que es lo que se dice siempre cuando no hay justificativos.

Si el protagonista fuese un menor su conducta encuadra en una mentira y es entendible, pero a una persona adulta que se supone responsable de sus actos, ante este modo de obrar es atinado aplicarle el criollo adjetivo de caradura.