4 de enero de 2008

HISTORIAS EROTICAS: COLEGIALA


Terminaron las clases, no se lleva ninguna materia, pero Camila sigue usando sus útiles escolares. Desde aquella tarde en que sintió una vibración subterránea que necesitó palmar, ella acostumbra a usar lapiceras, resaltadores, reglas y hasta la cartuchera larga y redonda de plástico: su aliada predilecta.
Aburrida, en su habitación, desató el pelo castaño y al sentarse sobre la cama para descalzarse vió una abrochadora marca MIT modelo 21/6 sobre el escritorio. No sabía de quién era, menos, qué hacía ahí. Sólo dijo ¨uh, a ver¨

Dejó la mini en el piso, abrió con cierta impaciencia los botones de su fresca camisa y asomaron unos hermosos pechos adolescentes. Hizo dos pasos hasta el escritorio, tomó la abrochadora con su mano derecha sintiendo la frialdad del metal que le erizaba la piel.
Así que dispuesta a disfrutar con la curiosidad que le despertaba esa forma exagerada para su inocencia semi explotada, se reposó sobre el alcolchado rosa, abrió sus piernas y empezó a frotarla en el seno de su maternidad. Casi al instante, esa boca empezó a pedir más, asi que desechó la tanguita blanca y arremetió con un extremo de la abrochadora hacia la abertura seváltica, por entonces hûmeda. De a poco, sí, de a poco, iba disfrutando de la meticulosa introducción, mientras que con la mano izquierda pellizcaba sus rosados pezones y se mordía el dedo índice.

Con sus dóciles dedos abría sus labios iniciando una maravillosa apertura a la intromisión. El frío metal de la abrochadora permeaba sensiblemente cada ángulo, su rostro expresaba cada milímetro tocado con una gestualidad manifiesta, mientras las mejillas se tornaban coloradas como los visuales latidos del corazón. En un momento paró. Extrajo la abrochadora, la abrió de par en par y auxiliada por sus fluidos de néctar, la introdujo de nuevo, pero ya en su totalidad.
Ahora, con semejante despliegue, comenzaba a gemir con mayor intensidad, su lengua saboreaba la situación, movía el cuerpo sudado al son de la penetración mecánica, mientras el jadeo se incrementaba con los pezones duros cuasi violáceos de tanto pellizco. La sacaba, la introducía, cada vez más rápido. El acolchado ya estaba todo mojado.
A pesar que apretaba fuerte los dientes, y se mordía la lengua, ya no aguantaba, le hervía la sangre, no daba más, la pelvis trasmitía una emoción caliente y culminante que se avecinaba intrépida a través del candoroso cuerpo…qué placer !
Se levantó y vistió para dirigirse al baño. Al regresar, la abrochadora ya no estaba, pero escuchó que, escaleras abajo, le dicen ¨Cami, olvidé mi abrochadora en tu escritorio, luego te la presto¨
¨Ah, era tuya papá, gracias, pero ya la usé…y anduvo re bien !¨

4 comentarios:

Caimán dijo...

Engrapadoras nunca he utilizado, por lo general con las manos es suficiente para divertir.

Anónimo dijo...

con un cambur o pepino es buenisimo

Anónimo dijo...

Ummmm es mejor q esten cn un ombre la van a pasar mejor

Anónimo dijo...

Yo soy virgen