27 de julio de 2007


El Sr Mandatario del Poder Ejecutivo ha mencionado que ¨se debe cumplir con la palabra¨. Verdad de perogrullo. Mentira en su ejecución.

Claro, la palabra que afianzaba contratos sin formalidades, que estipulaba compromisos sin otro requisito que la hombría de bien, ha pasado a ser casi una institución imposible de concebir en la actualidad.

Sin que su devaluación sea exclusivamente potestad de la dirigencia política, es acertado afirmar que buen trabajo ha hecho para no sólo profundizar el incumplimiento de la palabra, sino también encargarse de disimularla con aceitados artilugios.

Colaborando con dicha tarea, no me sorprende que el Sr Mandatario del Poder Ejecutivo ¨pierda la memoria¨ cuando montado en cólera ² (al cuadrado) se ufana de:

* estar en contra de acuerdos cupulares (exceptuando por supuesto, los acuerdos conyugales de dormitorio)

* cuando defenestra los toma y daca de los acuerdos políticos non sanctos (excluyendo su alianza con el santo duhaldismo en 2003 y la obesa CGT)

* ó cuando expone la necesidad de respeto hacia la Repûblica (descartando el mûltiple abuso de los decretos de necesidad y urgencia, reformando tendenciosamente el Consejo de la Magistratura, convirtiendo en enemigos a la oposición, etc).

En definitiva, propongo que, a los efectos de descubrir el velo de no verdad del discurso Presidencial, al finalizar cada frase, cada aserción, se abra un paréntesis para ir colocando la gestión realizada.

Si lo que se colocó en el paréntesis contrasta con el discurso, entonces no estará faltando a la verdad, sino que estará representado un remozado personaje de ficción: PinoKo

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